
Por: Daniela Beatriz Lepín
¿Cuanto y como se gasta en seguridad, y hacia donde esta orientada la defensa de los pueblos de América Latina?
La modernidad de las sociedades trae consigo una fuerte inquietud por la manera en que estas enfrentaran eventuales amenazas, al mimo tiempo surge la preocupación de los niveles y arquetipos de peligro que envolverán los escenarios políticos posteriores. La preocupación es el fuerte incremento de compra de armamento en Sudamérica, esta situación hace presagiar que sus conflictos están tomando forma a partir de temas no resueltos, y en ocasiones no discutibles para algunas naciones, tales como los territoriales y limítrofes. Sin duda, este contexto ha servido como plataforma, especialmente para América Latina, ya que si no se esta inmerso en una carrera armamentista, indudablemente estaríamos aportas de ella.
Lo que diferencia a una competencia de una carrera armamentista, en diversas teorías, puede ser un alza en los presupuestos militares, quiere decir entonces que la primera alcanza un 5% en el crecimiento del gasto militar, y el segundo un 10% en su crecimiento. Es posible identificar una carrera armamentista cuando en sus relaciones de poder, se ven reflejadas acciones de presión interna, diplomáticas y estratégicas hacia un país.
La segunda teoría, cobra mucho más sentido en el caso de Chile, esta expresa que solo es posible identificar una carrera armamentista entre grandes potencias o entre potencias locales que tengan un poderío militar similar dentro de una misma región. Esta teoría, ajustada al hecho de que los niveles de gastos militares están directamente ligados a los crecimientos económicos de los países, y que al mismo tiempo la conservación de material y la modernización militar, es igualitaria a la inversión social, difumina el ideal para un país que intenta mantener resguardados sus intereses por una vía que armonice ambas instancias.
Finalmente, las carreras y competencias armamentistas, cuyas diferencias son mínimas, se tornan complejas, ya que generan inestabilidad en la región, y terminan por obligar a los vecinos a dotarse de otros sistemas, que podrían ser superiores y finalmente mucho más destructivos que los propios.
¿CON CUANTA PLATA SE DEFIENDE CHILE?
2.203 millones de dólares, esta es la cantidad de dinero que Chile gasta en defensa, que equivale a un 6,5% del PIB anual. Presupuesto un tanto exagerado en un contexto en donde las amenazas si bien no han disminuido, si han variado, y a las que más nos exponemos con mayor probabilidad son catástrofes y desastres naturales. Es bajo este contexto que surge la necesidad de reorientar las percepciones que existen en torno a la seguridad y defensa de los países en vías de desarrollo, dos países que por hoy se sitúan a la cabeza en compra de armamento, son Chile y Perú, ambos han generado desde esta materia un caos en la región, en primera instancia porque Perú acusó a Chile de una excesiva compra de material bélico, situación que indudablemente obligo a Perú a dotarse de material, porque indudablemente la compra de armamento es un elemento disuasivo, y frente a esto, la única salida de los países vecinos es equiparse de un material que les permita enfrentar cualquier amenaza.
Una teoría que ha sido sustentado por las fuerzas armadas, es cañones v/s mantequillas, esta debiese reflejar la armonía que debe existir entre gasto en defensa, versus inversión social. Teoría que hoy no esta en discusión, ya que chile ha reorganizado los presupuestos nacionales y a dado prioridades a la inversión social, no obstante, el problema de la defensa radica en cuestionarse, como se gasta el dinero que Chile deposita a las materias de seguridad. Porque indudablemente, para las fuerzas armadas es un presupuesto mínimo, pero es allí donde se debe recalcar y cuestionar: ¿De que inseguridades debe cuidarse Chile para aumentar el gasto en defensa? Entendiendo que los países deben dotarse de armas según sus necesidades bélicas.
En materia de amenazas, estas solo son vislumbradas por algunos sectores de la clase política y por las fueras armadas, y en evidencia, estas existen, ya que el discurso anti-chileno y anti-peruano que idearon los medios de comunicación y que fueron sustentados por lo pueblos podría tomar un curso aun más conflictivo , atendiendo además que el hecho de que Perú lleve ante la Corte Penal Internacional de Justicia el problema limítrofe que mantiene con Chile, situación que inevitablemente tendrá repercusiones en las relaciones diplomáticas.
Seguridad Cooperativa y El Patrimonio Colectivo
La Seguridad cooperativa constituye un esfuerzo colectivo, tanto regional como vecinal, tendiente a resolver, principalmente, y en forma conjunta, los tradicionales y emergentes problemas de seguridad y de defensa.
Sin embargo ante este tema, se han generado polémicas por parte de los agoreros del pesimismo, como diría la presidenta, debido a que la seguridad ya no sería más un tema nacional, sino global, sumado además el factor económico, ya que la interrelación de intereses hace que los conflictos o crisis de una nación perturben los factores económicos, políticos o militares del resto de los Estados vecinos. De esta forma las crisis dejan de ser de índole nacional y pasan a tener carácter internacional.
Este temática viene a ser como otra misión posible, que encuentra sentido una vez más en el lenguaje, cuando somos capaces de preguntarnos: ¿Qué principios, valores y riquezas tiene América latina en común que debe defender? Y antes esto, nos faltarían papeles en blanco para escribir esta historia, las más relevantes tienen directa relación con los elementos mencionados en la pregunta. La primera es la convicción que existe de mantener la paz, promover la defensa a los Derechos Humanos, el fortalecimiento y consolidación de los regimenes democráticos, el desarrollo económico y social de todos los estados, estos son elementos suficientes que interactúan entre si. Esta teoría, materializada implica voluntad de entendimiento por parte de los principales actores, además de construir percepciones comunes que sustente negociaciones que generen el beneficio mutuo.
A diferencia de lo que se piensa, la seguridad cooperativa reduce la tendencia a la imposición por medio de la coerción, además de ayudar a reducir los costos de transacciones legítimas y colaboraría a disminuir la incertidumbre. Si además se establecen normas, principios y procedimientos decisorios, esto ira en ayuda de los Estados más débiles. Esta acción, bien implementada por parte de un una nación que a adquirido relevancia en la región, genera lo que se conoce como “nivel” en el sistema internacional.
De los Obstáculos comunes de América Latina, los más complejos son la extrema pobreza, el crecimiento excesivo de la población, la mala distribución de la riqueza, las barreras para el libre comercio, la falta de políticas colectivas de protección medioambiental, el narcotráfico, la acumulación de armamentos y la posible proliferación de armas de destrucción masiva y a todo esto se suma, el estrecho vinculo económicos de algunos países de la región con Estados Unidos, y que en alguna medida ha delineado la política internacional de Latinoamérica y ha impedido una cohesión de fuerzas para el avance de un eje en la región.
Tan Cerca de Tus Distancias
La expresión común que los países de América Latina se basaban principalmente en la solidaridad de la región frente a las adversidades que el otro estaba atravesando. No obstante, ese imaginario, que se gesta al puro calor de la idiosincrasia de los pueblos, fue adquiriendo un tono gris y un sabor amargo.
Somos muchos los testigos de la manera en que miles de países, no solo de América Latina, sino también más lejanos nos tendieron la mano, nos dieron asilo, techo y pan en tiempos de dictadura y exilio. Al parecer atrás quedaron esos gestos, porque una vez recuperada la democracia, se empezaron a escribir soberbias notas sobre la manera de relacionarnos con los pueblos hermanos.
Esta realidad quedo demostrada cuando se produjo la masiva migración peruana a principio del 2000, allí estaban una vez más los medios de comunicación escribiendo sobre la poca cultura e higiene de los peruanos, y por cierto, junto a ellos se instalaban los feudos empresariales dispuestos a contratar mano de obra barata para seguir acumulando riqueza a costa del cuerpo de un obrero, y en la sociedad crecía la desolación, porque alguien dijo que los peruanos venían a ocupar las fuentes de trabajos de los chilenos, y en la realidad, ocurría que los peruanos solo venían a buscar el pan de cada día que faltaba en sus hogares, que de haber existido un sistema de defensa que se preocupe de sus verdaderos riesgos y conflictos, ese hombre podría estar en su tierra. Y en el norte, otro conflicto propio de estos tiempos, el territorio, y el discurso sobredimensionado de las FF.AA de posible conflicto. Entonces una vez más se instala aquella política exterior heredada de Pinochet, de mantenerse al margen de América Latina, política de prolongación por parte de la concertación y que no tiene mayor interés en cambiar.
El Chile que va a llegar al bicentenario, es un país con una seguridad que más que cooperar espanta, y en lo local, lo más complejo es que nadie pretende reorientar la discusión sobre seguridad y defensa, primero porque quienes de verdad necesitan seguridad son aquellos que viven inmersos en el conflicto y a diario deben sortear guerras, no precisamente con otros países, si no con las desigualdades e las que están inmersos, pero no hay leopard, no hay fragatas, misileras, ni F16 que les permitan sortear los riesgos.